miércoles, 8 de febrero de 2012


Que tengamos la fuerza y la presencia necesaria para abrir los ojos, y poder atravesar la noche, la locura.

miércoles, 25 de enero de 2012

El pez que fui



Tarde infinita y el cielo su reflejo

deseo de aflojar la impermanencia

quitarme escamas de los brazos como el pez que fui alguna vez.

Día tras día que viví y no recuerdo, pero intuyo.

Intuyo el agua, y la caída del agua montaña abajo sobre el río.

El café gotea y cae sobre la mesa,

segundo a segundo se vacía el día,

profundiza un agujero en el reloj de pared viejo.

Estoy aquí.

Mañana no estaré.

Quizás en otra vida no recuerde pero intuya cuando me encuentre

un olor parecido, un piso de cuadros, esta mesa de madera.

Quizás un día recuerde que era mujer y que dormía con la luna,

que el tiempo fue corto

que bebí suficiente.

La tarde es infinita.

martes, 24 de enero de 2012

31 veces


La penitencia sobreviene en oleadas,

Lacerante, intermitente en el medio del pecho,

Siempre.

He cuidado tu recuerdo casi como a un vivo

Casi como a un santo.

Caído.

¿Cómo puede ser que llenes un espacio con tu ausencia?

Es un lento dominio el de tu reino.

¿Cómo puedo hacer para matarte?

He fallado treinta y un veces,

Y sigue apareciendo tu antena dolorosa,

palpitante.

¿Cómo puedo hacer para matarte?

Si no te conozco

Si nunca te vi realmente.

Pero continuó todo en movimiento

Cínicamente comenzó a girar

Y empezamos a habitar la pérdida.

Cada cuál en lo suyo

Asumiendo su locura.

Y de allá viene tu agujero

Tu nombre empolvado

Tu corona.

Cómo puedo hacer para aliviarnos.

¿Cómo puedo hacer para enterrar a un muerto?

martes, 3 de enero de 2012

I.
Esta soy yo en el año 2012.

II.
Este año hay un animal nuevo en el bosque. Un animal que es mapache y que come de las piñas que los árboles arrojan en las madrugadas. Son hojas de tiempo. Cortezas de pasado. Amanecen temblando de frío sobre las piedras y azulejos del patio.

III.
No sabías de mí porque los mapaches tienden a esconderse bajo un sombrero que los protege de los problemas y del clima. Tienen ojos muy grandes para percibir el ambiente de los otros y una cola muy larga que les da impulso y fuerza.

IV.
Por eso no me conocías. Y me preguntabas qué era aquello que escondía bajo el silencio. Respondí con un color de nada.

V.
Dices que me entiendes. Pero lo dudo, nadie te enseñó a leer después de los puntos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El año de los ríos


Voy a dejar migajas de la mesa a mi cama para que me encuentres si me buscas… Te estaré esperando con canciones que grabé en el agua.


Tarde o temprano escucharás, y volverás a ese año que he nombrado como “el año de los ríos”, porque pasamos los días muy cerca del agua, casi como peces.

Si te pierdes, cierra los ojos y escucha.


Nunca estamos demasiado lejos.

viernes, 4 de noviembre de 2011



Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.

(Pedro Salinas)

jueves, 6 de octubre de 2011

Somos nómadas

Somos nómadas. Tú y yo. Nuestra casa ha sido siempre el camino. Ambos nacimos en una transición, ninguna de nuestras ciudades fue siempre nuestra. Recuerda, Pierrot, los caminos son sabios. En ellos transitamos dejando ofrendas a la muerte que abre nuevos riscos frente a nosotros. Somos sabios y viejos en el universo. El aire nos levanta y nos vuelve de plumas como las garzas que no pisan dos veces la misma arena.


(Video hecho por mis amigos de Nomadelia)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Pregunta más allá

A Pierrot, mon fou

¿Por qué pregunto dónde estás,

si no estoy ciego.
si tú no estás ausente?
Si te veo
ir y venir,
a ti, a tu cuerpo alto
que se termina en voz,
como en humo la llama,
en el aire, impalpable.

Y te pregunto, sí,
y te pregunto de qué eres,
de quién;
y abres los brazos
y me enseñas
la alta imagen de ti
y me dices que mía.
Y te pregunto, siempre.

(Pedro Salinas)

viernes, 26 de agosto de 2011

Mundos de ciencia ficción



Me dijo: Corre
Este lugar está en ruinas.
Los techos se caen al piso
sin ninguna estructura.
Las puertas lloran con sus maderas ajadas
y por las noches el cementerio canta
con las voces de mis muertos.
Corre
Este lugar se desmorona.
Los árboles caen a pedazos,
el río llora desbordando peces negros
y yo no puedo darme vida.

Quizás te busque cuando mi alma vuelva,
viene bajando con el río.


lunes, 25 de julio de 2011

A Francisco


Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

Leopoldo María Panero
"Last night together" 1980

jueves, 21 de julio de 2011

Lúgubre


And then again, lets pretend.

Quise saber qué sucedió ese día de agosto
-Que aun no sé si era el dos o el tres-
Pero sé que fue en los primeros días,
De ese mes que siempre huele a muerte.

Sería fácil preguntar la fecha
Volver concretas esas horas y el misterio
Arrebatarle la magia fascinante a la guadaña
Que sesga la memoria y los recuerdos.

Pero no quiero preguntar.
Es imprudente remover el agua,
Una falta de respeto convertir en realidad
Aquella muerte idealizada.

Es así que ese día es bruma en los ojos del tiempo,
Como si no recordando pudiéramos fingir que no pasó.
Un secreto a voces que musita desde el alma,
Que levanta marejadas con cada luna llena.

Es mi madre la que de a ratos debe soportar mis dudas,
Como ayer que quise saber qué sucedió ese día de agosto,
Pero ella tampoco lo recuerda.
Abuela, hermana, madre, ninguna sabe qué pasó.

En el fondo de su memoria vuelve una imagen:
Un féretro pequeño en un panteón
Dos niñas pequeñas envueltas en vestidos blancos
Mudas, curiosas, ante un cajón que no se decidía dejar abierto.

Pero nadie más tiene ese recuerdo,
Pudo bien haber pasado o ser criatura del imaginario de mi madre
Una búsqueda por llenar la memoria ante el vacío
Mejor almidonar la escena, reconstruir el teatro de la vida.

Ha dicho que seguirá indagando,
Pero yo sé bien que no lo hará, y si lo hiciera,
dialogaría con otras mentes en blanco,
enojadas por haber desatado a los lobos en la noche.

Yo le digo que sí, que investigue.
Pero yo misma sé, muy en el fondo de mi búsqueda,
Que prefiero no tentar a los fantasmas,
Que prefiero no llamar a la muerte por su nombre.

lunes, 18 de julio de 2011



De la mañana se cuela un hilo de viento sur por la rendija de la puerta.
Es domingo y todo, salvo los peces del río, se mantiene latente,
un equilibrio frágil de los cuerpos que saben, que al moverse,
perderán el calor de las sábanas y serán arrojados al invierno.

Todo busca permanecer, sin cambio y agitación, a través de los años,
uno no se da cuenta que en el intento por perdurar,
un beso se diseca como el polvo de los huesos,
y el cuerpo comienza a morir por falta de fe.

Si la puerta no se abre las paredes se humedecen y la ropa tiene ese sabor a viejo,
a ropero cerrado, a viento estacionado.
Hace falta que el sur entre por la puerta a crear estalacmitas,
a formar laberintos de hielo,
a traer la muerte,
a disolver el miedo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Cambios

Estos días ha vuelto la nostalgia, esa que se asomaba en los días de lluvia cuando me quedaba dormida viendo como resbalaban las gotas por la ventana. Esos días que presagiaban una partida hacia alguna parte. Un destierro. Una despedida. Una muerte. Un bardo entre un lugar y otro, como estar en medio del océano en un día sin mucho viento que no lleva hacia ninguna parte. Un paréntesis silencioso entre tierra y tierra.

Estos días tendré que comenzar a desempolvar todo, no son muchos años acumulados en esta pequeña casa que hoy habito, pero soy muy dada a los apegos. Quiero ese pequeño rincón con esa planta que conservo desde los 15 años y a la cuál nombre Cosme. Quiero esa cocina en la que aprendí a hacer mermelada y en la que cocinamos pizzas para tantos amigos. Quiero ese cojín de barcos que hizo una amiga con sus propias manos. Quiero este rincón en el que escribo con esas polaroid en la pared, esas postales, esa hada que me siguió desde la Patagonia y un dibujo de nieve.

Me asustan los movimientos, observo con recelo los cambios, no vaya ser que alguien mueva demasiado los objetos y ya no reconozca dónde está mi hogar. Hoy suena a que no se encuentra en ninguna parte, que ha dejado de ser el jardín de casa de mis padres y que tampoco es esta pequeña casa con su piso de madera. Soy un montón de recuerdos, cajas y objetos que se han olvidado entre una mudanza y otra, como pequeñas piezas de mí que van quedando rezagadas.

Hoy empieza la mudanza y habré de cambiar de una estación a otra, pasar de la primavera al invierno, saltándome el verano y el otoño para llegar a un invierno en un país quizás demasiado lejano y a la vez presente todo el tiempo. Llegaré al frío húmedo de esas tierras e intentaré colarme con el viento, tratando de hacer mío un espacio al que quizás pueda llamar “casa”, aunque sólo dure un momento.

lunes, 2 de mayo de 2011

Dejad que los buitres se acerquen a mí


A Alejandra Pizarnik, desde el sueño.

Dejad que los buitres se acerquen a mí
Que con sus bocas feroces traspasen lo poco que de mí queda
Esta muerta mía (última sobreviviente)
comprende que nació para alimentar a los lobos en noches silentes de hambruna
que su vida fue un pretexto absurdo de entregar la piel
para que otros la habitaran
incluso, la muerte,
que se disfrazó en su cuerpo y vio a través de los ojos de la vida
lo que significa la ausencia
lo que significa la niebla
lo que significa el miedo cuando los buitres han visto sus piernas
y comienzan a volar en círculos formando halos temibles
como coronas de espinas en el cielo
esperando
esperando
esperando
el primer error
el primer deseo de matar
el primer asesinato
la primera culpa
la primera de mis muertes
Alas negras, perversas
Plumas negras, bellísimas
Comiendo lo último de mí
Los despojos del sueño los gusanos de la carne
La muerte la no vida
Alguna vez renaceré y la muerte ya no me habitará dentro
Alguna vez volveré a ser.