jueves, 11 de abril de 2013

El espejo




El cuerpo amanece recordando un olvido
Una marca en la piel
Un grito

La noche trajo en el río
Una presencia ida

Un ser invisible
Una ausencia

Esta mañana frente al espejo
No soy yo la que mira
Esa luz en el agua

Ese siglo
Que no recuerdo haber vivido.




jueves, 24 de enero de 2013


El ciclo se ha vuelto fuego
Fuego en el fuego de este estar aquí
Como no queriendo

Nacer es aprender a ser siendo
Y cada año cada capa se va volviendo cuerpo

Yo nací invisible
Mi alma era un pez anaranjado casi transparente
Aletas renaciendo en un pedazo de agua salada

Yo nací invisible
Eso dicen porque mis pisadas poco se marcaban en la arena
Y luego el mar se acercaba a lamer todos mis pasos
Y a quien lo viera le parecería
que yo nunca estuve ahí

Año con año ha sido convertir el espectro en luz
Alimentar al cuerpo con tierra para generar peso
Y aligerar los silencios para hacer ruido
Aunque sea con cascabeles de nueces en los pies

Yo nací invisible y blanca dentro de una tormenta
Mi primer grito se eclipsó con la violencia del viento
Y mi grito se volvió susurro y después un paréntesis
Y después una vida de música callada y alerta

Yo nací invisible por la culpa de ser
Por aquellos que no pudieron serlo
Aprendí a respirar a medias
Lo suficiente para seguir viva
Y lo necesario para estar muerta

Yo nací invisible y en este caminar de ciclos
Comienzo a experimentar el fuego
Fuego en el fuego de este estar aquí
Vivir aprendiendo a ser pisada que se hunde en las piedras.

jueves, 17 de enero de 2013

Por fin presentando: En-sur-abismo


Hay libros que son así. Tardan mucho en salir.

En el caso de En-sur-abismo, lo escribí a los veinticinco años en el sur del continente, pero desde entonces, no logré colocarlo (es decir, publicarlo) en ningún lado. Por suerte, hoy, gracias a las maravillas de Internet e Issu, y a que todo mundo puede exhibirse tanto como quiera, he logrado, por fin, "publicar" el libro. Y lo publico porque ya está escrito. Y porque me parece válido publicar poesía, mientras haya gente que se "postea" a sí misma en bikini cada que hay un puente.

¿A quién le importa leerlo? No tengo idea. Pero con suerte, podrá conectar con alguien en algún lugar. Eso hace la literatura. Se los juro.

Así que se los presento: En-sur-abismo.

Y aprovecho para agradecer a mi amiga Katela Sroor, por ilustrar la portada tal como me la imaginaba. También a Rodrigo Méndez Salinas, alias "Puffy", y a Facundo S. Torrieri, por su ayuda y apoyo para darle forma a mi abstracción.

¡Más sorpresas!

El libro, además de electrónico (y gratis), también está disponible en una "apuesta" presentación encuadernada por mí, a través de Tropo ( si te interesa manda un mail a quierountropo@gmail.com Tiene un costo de $250, por aquello del trabajo artesanal).



encuadernado


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Exceso de bilis según Hipócrates.

Ha vuelto el aire amarillo del invierno,
la melancolía que camina a dos patas
por los muebles del comedor.

En este mediodía nublado de sombras
nos adentramos al miedo
de que el tiempo pase sin notarnos.

Nos sentamos, piernas cruzadas,
frente al fuego
a esperar que este día nos ilumine
alguien
en algún lugar.

Esperar a que la impermanencia pase,
derrumbando de nuevo
lo que con tanta rigidez construimos
en el año.

Esperar a que el fin
se lleve el temperamento de tierra,
el exceso de bilis,
la tristeza,
mientras vemos resurgir
las flores blancas del cerezo
en nuestro patio.






martes, 18 de diciembre de 2012

                                                                                                  Texto: Sandra Cisneros

Cortada


                      
Sólo las olas traen cajas de arena
que guardan ese olor a fondo del invierno.
En este vacío hay silencio y miedo
y un cuervo que vuela atravesando tu mirada.
Un eco que se dobla,
y un sonido que quiebra la montaña.
No hay palabras que nombren el recuerdo de
aquello que no pudo ser entre nosotros:
una llama, una espera, un quizás forjado en una nada.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Corte


    
    Alguien allá afuera tira un árbol
     un golpe seco tras otro
     va doblando [partiendo]
     el tronco del manzano.
     
     El corte es profundo y
     retumba en la ventana.

      El corazón
      tiembla.


martes, 13 de noviembre de 2012

"Mujer pulpo", de Andrea Delgado

En el sueño me dijo “mujer pulpo”
[vientre tentacular]

No lo digo por mal, fue lo que dijo.
Y volvió a dormir, pero yo no pude.

Porque mis pies
de pronto eran ocho,
asfixiando su cuerpo,
enroscando su vida.

Nadando 

contracorriente
entre lluvias monzónicas
insistentes 
de esas que no paran 

nunca

y que navegan 
[inevitablemente]

hacia el naufragio. 




lunes, 5 de noviembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Desierto



El aire está cargado de desierto.
A donde volteo el rojo infinito del paisaje.
Mis alas sueñan con volver a la tierra,
[Origen solitario]
debajo de ese sol en punta
que seca la piel entera al viento.


lunes, 13 de agosto de 2012

Intento #1: La ira


Todo pasó por delante de la casa
Tan sutil[mente] como pasa el agua.
Nuestros cimientos no fueron más que las raíces de un árbol
Tan profundas como la historia de los peces.

Agua y tierra mezclados en el cuerpo de la ira.
Huellas con alas que buscaron desprenderse
Tan delicada[mente] como la corriente de un río
Encontrando su eternidad en la ballena del mar. 


domingo, 8 de julio de 2012


A mi amigo Homero


El silencio es producto del horror.
Y la muerte,
aquello que detiene la realidad,
que disuelve el grano de existencia que se antoja infinita,
sin recortes, sin pausas, sin puntos finales.

Por eso acontece que,
cuando un poeta se sumerge en un intersticio de la no-vida,
–donde su mente habita desde ya varias semanas–
en un eclipse en el que no se sabe si acabará ganando el sol,
entonces,
el terror deviene silencio,
enmudecimiento de la carne
que decide asirse a la vida,
congelar la sangre,
prolongar el tiempo
–como si algo de esto fuese posible–.

Sucede, que la verdad, a veces
–o quizás siempre–, es dolorosa
porque vuelve polvo los sabores cotidianos,
porque el amor se transforma en corazón viscoso
que se afianza a las piedras
–con garras más que manos–
que atormentadas buscan
no despegarse de la realidad.

Pero, la verdad,
también es liberadora.
Porque desprende los huesos de la tierra
porque puede convertir en espacio
al vasto miedo,
porque nos muestra el infinito de la no-materia.

No lo niego,
enfrentarse a la muerte es doloroso,
afrontar que la mente de un poeta esté oculta tras la luna,
es doloroso.
Siquiera imaginar que de su boca ya no salgan versos,
eso es doloroso.

Pero entonces,
existe la posibilidad de releer los poemas que ha dejado,
encontrarlo vivo entre imágenes
que solo ese ser era capaz de componer,
de recrear, de transmitir,
un poder creativo de nombrar
de nuevo al mundo:
puro, limpio, original.

Así se le recuerda siempre a un poeta
a través de sus palabras,
esos pedacitos de infinito que nos vuelven libres,
a él,
a nosotros,
a todos.